22 may. 2011

Ayer se acabó el mundo

La semana pasada las términos "fin del mundo 21 de mayo" o similares, y "Harold Camping" estuvieron entre las búsquedas más habituales en Google. El señor Harold Camping había hecho una predicción bastante profunda para venir de un millonario de 89 años de California. A decir verdad, profunda, compleja y acaso demasiado confusa para simples mortales poco acostumbrados a los detalles de la biblia del rey Jaime (de esta versión bíblica dice Wikipedia que es una traducción inglesa directa desde el griego, publicada por primera vez en 1611 y que tuvo un enorme impacto sobre posteriores traducciones al inglés y sobre la obra de escritores como John Bunyan, John Milton, Herman Melville, John Dryden y William Wordsworth, aunque esto, sinceramente, no venga a cuento).


La compleja predicción numerológica -llamada también "brumosa interpretación de los símbolos del Libro"- incluía cuestiones de este tipo: el número cinco se asocia al concepto de expiación, el diez a integridad, el diecisiete a cielo... Al multiplicar esos números por ellos mismos y ese resultado, a su vez, por sí mismo -alguna justificación tendría para hacer esta operación y no otra- el resultado es 722.500.

"Cristo fue colgado de la cruz el 1 de abril de 33 DC", ha dicho el señor Camping. "Si vamos hasta el 1 de abril de 2011, hay una diferencia de 1978 años." Esa última cifra multiplicada por 365,242 -número de días del calendario solar- tenemos el resultado 722.449. Y si sumamos además 51 (cantidad de días entre el 1 de abril y el 21 de mayo), el resultado es exactamente 722.500.
Si no lo ha entendido, hágase un favor y no lo vuelva a leer porque le aseguro que éste es uno de esos casos donde la relectura no ayuda en lo más mínimo.

Es un asunto excesivamente confuso, al menos para quienes no tenemos 89 años, no somos de California y ni siquiera somos millonarios.

Algunas fuentes, con evidente aviesa intención, han filtrado que ya en 1990, el señor Camping había hecho una predicción similar que según tengo entendido tampoco se cumplió. Justificó el fiasco con que no había puesto suficiente atención al libro de Jeremías, pero que esta vez sí estaba absolutamente seguro.

Y es que las predicciones ya no son lo que eran. Si no, recordemos cosas al estilo de: El gran Imperio será pronto trasladado / En lugar pequeño, que bien pronto crecerá. / Lugar bien ínfimo de exiguo condado. / Donde en medio vendrá a poner su cetro. O: El fin del lobo, el león, buey y asno, / Tímida dama estarán con mastines: / No más caerá por ellos el dulce maná, / Más vigilancia y custodia a los mastines.

Y detrás de estas y otras frases han ido eruditos de todos los tiempos posteriores desentrañando lo que quiso decir el bueno de Michel en sus Prophéties.

Se ha perdido, y creo que ya para siempre, la profesionalidad profética, la sabiduría del Oráculo de Delfos, la sutileza y la alegoría que despertaban en el hombre unos deseos irreprimibles de contrastar que cualquier profecía debería cumplirse.

Los defensores del fin del mundo al estilo "Apocalipsis o Revelación de Juan" vieron en el año 2000 el momento idóneo para que todo terminara, quizás hasta una retórica poética con esos ceros en fila tras un número dos que, por todos es sabido, según la cosmogonía representa la dualidad o díada que alude al par de opuestos: día y noche, vida y muerte, principio y fin. Incluso tuvimos la versión informática con aquello del W2K y el final de todas las cosas.

Y es que la gente parece tener cierta obsesión porque todo acabe y es como si cuando se comprueba que no ha pasado nada, les recorriera cierta desilusión disimulada. Hay que estar muy jodido, digo yo, no sólo para desear morirse, sino para desear que se vaya todo a la mierda, que se acabe todo, así, con esa confianza en los absolutos. 

Seguramente en los próximos meses, incluso días, tendremos el desmentido de otras profecías –una de ellas hace referencia a algún asunto que incumbe al calendario maya y que nos da de plazo hasta el 22 de diciembre de este año-, pero sólo en caso de que se cumplieran dolorosamente ofrezco dos variantes para enfrentar el asunto y que he copiado una de un amigo y la otra de una canción. 

La primera consiste en abrirse la mejor botella de vino –o similar- que se pueda uno costear y sentarse en la terraza para salir de dudas; la segunda dice así: que el fin del mundo te pille bailando / que no te cierren el bar de la esquina…

10 may. 2011

Brain storming = galimatías (por qué)



-Intentar demostrar alguna cosa significativa, como solía hacerse (ej.: la tienda es redonda, los barcos –y otro muchos objetos- pueden flotar a pesar de pesar mucho; cuando se deja caer una manzana desde una altura –cualquiera que sea esa altura-, cae, definitivamente…)
-¿Por qué se come, se bebe, se suda, se defeca?

-Un anciano le pregunta un joven poeta qué haría si no pudiera escribir. El poeta responde que se moriría. No podría vivir sin escribir. El anciano sonríe, no una sonrisa cualquiera, sino una de esas que algunas personas catalogan de “tristes sonrisas”.

-Los hombres suelen tener mayor necesidad de escribir que las mujeres: los hombres no pueden parir y jamás terminarán de creerse esa historia de que los hijos son de los dos.

-Siempre intentando hacer creer a los demás que eres diferente.

-Porque nunca se me dieron bien las matemáticas.

-Porque se me daban demasiado las matemáticas y me aburría así que escribía poemas (E = mc2).

-Todo el mundo siguió creyendo que te corre agua por las venas (o vino tinto, o whisky –que sea de malta, doble, con hielo).

-Has visto de cerca el rostro de una anciana que te sonreía y comprendiste muchas cosas.

-Porque no haces puenting, ni has corrido frente a un toro en un encierro en Pamplona, ni has estado en la selva africana, ni te has topado con la guerrilla colombiana cuando andabas de excursión, ni te ha tomado de rehén un grupo islamista que no te ha hecho una foto como si ya estuvieras muerto (se ve que respiras aunque sea una foto, se ve que te mueres de miedo, aparentemente vivo, pero muerto, incluso si algún gobierno pagara un rescate y hubiera un abrazo con tu mujer: muerto).

-Porque no has matado a nadie; porque no te han apuñalado en un barrio de La Habana, en una esquina de Madrid, en el callejón último de una ciudad cualquiera.

-Porque no estás muerto (aunque a veces parezca que sí).

-El ministro tiene un escritorio enorme, repleto de cosas doradas e inservibles.

-Cuando pasa un tren por tu lado sientes cierta tentación suicida, inexplicable, fácil de olvidar.

-Alguien dijo que uno escribe para sentirse querido, pero uno no come, bebe, suda ni defeca por esa razón. Esto para mí es una pesada contradicción.

-El tren volverá a pasar a tu lado.

-Un joven que además es poeta le pregunta a un anciano cómo es posible que ya no escriba. El anciano no responde, sonríe (o quizás sí sea una respuesta).

-El hombre se sacó el abrigo, se sentó en a penumbra y se quedó dormido. Cuando aún no se había despertado se arrepintió de todo lo vivido hasta ese momento. Cuando despertó ya no recordaba el arrepentimiento; y olvidó que había soñado, que se había dormido en el sofá, incluso que se había sacado el abrigo. No podía entender por qué sentía frío…

3 may. 2011

Abducción (Obama, Osama, una consonante y los bárbaros II)

Durante el día de ayer, después de conocer la noticia sobre la muerte de Osama Bin Laden (llámelo asesinato, ajusticiamiento, venganza y con ninguno de los términos, estos y otros, estará usted errado), se ha generado en tertulias, en la opinión pública -no tanto la prensa que sí dice  sentir certezas- y, principalmente en las redes sociales, una duda primaria: ¿por qué tenemos qué creérnoslo?
Escultura de arena alegórica a la muerte de Bin Laden en la India
Y es que le mundo moderno es por naturaleza desconfiado. Internet, redes sociales, blogs, etc., han sido vehículos efectivos para alimentar infinitas variantes de teorías conspirativas. Donde hay una duda, hay la presunción de una mano oscura, de un titiritero  manejando hilos y perspicacias. Y encuentro normal que así ocurra ya que la política en general siempre se ha nutrido de la ocultación para el logro de ciertos propósitos, algunos claros y cabales, otros no tanto. Las teorías de la conspiración que en alguna casos provoca  exagerado desdén debido, entre otras cosas, a la precaria conformación de las tesis, a los razonamientos simplistas y la incapacidad absoluta de aportar un dato probatorio, se justifican con el ocultamiento de la información por parte de agencias, centrales, estados mayores y salones presidenciales.

En el caso que está en titulares desde ayer, la muerte del hombre más buscado del mundo, la escasez de información contrastable, la falta de una imagen –en el mundo postmoderno lo que no se puede ver es como si nunca hubiera pasado-, la extraña manera de deshacerse del cadáver en algún lugar del mar –increíble que muchos medios insistan en que lo han enterrado en el mar-, y en general todo el proceder de los protagonistas relacionados ha sido como si buscaran la manera de alentar teorías.

Y las preguntas se repiten. Sencillamente porque en principio no tenemos que creérnoslo, como no nos creemos la mayoría de las cosas que no se demuestran. Lo otro sería hacer de este asunto una cuestión de fe, alejado desde ese momento de cualquier sustento informativo, principalmente aquel que se exige casi siempre: toda información se debe poner en duda hasta que no esté absolutamente contrastada, y eso se aviene a cualquier fuente de información.

Confío en que Obama no se haya lanzado a hacer un anuncio como el que hizo ayer sin que fuera verdad. Espero que en algún momento terminen de retocar las imágenes y publiquen alguna lo suficientemente creíble. De no ser así, toda esta historia quedará al mismo nivel de esa persona que tomamos por loca porque jura y perjura que los extraterrestres lo han abducido.

2 may. 2011

Obama, Osama, una consonante y los bárbaros.



-¡Han matado a Bin Laden, han matado a Bin Laden!

-Tranquilo hombre… Sí, ya lo sé. En realidad,  ya lo sabe TODO el mundo. Eso y que al polaco Wojtyła lo hicieron beato.

-En noches como ésta, podemos decir que se ha hecho justicia.

-¿Lo dices por Wojtyła o por Osama?

-No, por Osama, lo dijo Obama anoche.

-Ya amaneció. No te me pongas trascendental.

-Sí, pero… en Estados Unidos es de noche. La gente se ha echado a las calles a celebrarlo, gritan, cantan.

-Pobre Bush…

-¿Bush?

-Sí, eso hubiera sido como ganar el premio Nobel sin merecerlo. Pero las dos cosas las ha hecho Obama. ¿Y lo mejor?: como sin queriendo.

-Un terrorista menos en el mundo, ese asesino…

-A ver cuando muestran una foto o algo.

-¿No dudarás de la veracidad de la noticia?

-Dudo de todo, pero no especialmente en este caso.

-¿Entonces?

-No sé, sería como poner la guinda a la histeria mundial. 

-¡Sí! ¡Púdrete Bin Laden! ¡Púdrete!

-No sé… A Obama tal vez le dé penita.

-¿Qué?

-Al final sólo los diferenciaban una consonante… A sus nombres, quiero decir... En fin, hay gente que lo echará de menos.

-¿Pero qué dices?

-¿Y que será ahora de nosotros sin bárbaros? Quizás esa gente era una especie de solución.