25 ago. 2011

Piazzolla; North Sea Jazz Festival 1985


Cuentan que en 1953, a la salida de la presentación de la obra de Astor Piazzolla "Buenos Aires (Tres movimientos sinfónicos)", las reacciones fueron tan opuestas y primarias –el hecho más discutido fue la idea del músico de agregar dos bandoneones a la Orquesta Sinfónica de Radio del Estado- que las discusiones llegaron a la agresión física. Comenzaba su tarea de hacer tango sin hacer tango; pasar de ser considerado una especie de payaso que hacía experimentos vacíos a ser venerado como uno de los maestros del tango –de la música en general-, sino el maestro.

En 1955, de regreso de uno de sus viajes a París, creó el Octeto Buenos Aires: dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica. De este proyecto, que después diera paso al Quinteto Tango Nuevo, surgen los sonidos que conllevarían la ruptura con el tango tradicional, la ruptura del tango tradicional con Piazzolla. Los porteños, habituados al tango arrabalero soportaban poco las excursiones fuera de los acordes básicos y esenciales. La música de Piazzolla no era tango, se decía por entonces, estaba más cerca de Jelly Roll Morton y hasta de Mozart o de Bach.

Años más tarde Piazzolla diría: "El tango ya no existe. Existió hace muchos años atrás, hasta el 55, cuando Buenos Aires era una ciudad en que se vestía el tango, se caminaba el tango, se respiraba un perfume de tango en el aire. Pero hoy no. Hoy se respira más perfume de rock o de punk. El tango de ahora es sólo una imitación nostálgica y aburrida de aquella época."

A Piazzolla, además de su propio genio, del disfrute momentáneo y cotidiano, se le debe haber ayudado a que se mantuviera el tango cuando ya éste se dejaba de bailar; a que transcurriera de las salas de baile a las de concierto; un paso natural, similar, por ejemplo a lo que había ocurrido  con el jazz.

Algunos temas de Piazzolla son como puñaladas dadas a la noche. Otros insisten en llevarnos hacia la alegría moderada, no a la fiesta sino al fin de ella, cuando ya quedan pocos invitados y se comienzan a percibir los olores de los que se han marchado.

Escuchen este disco -especialmente la versión que aquí aparece de su clásico Adios Nonino-, una de sus últimas grabaciones, en el North Sea Jazz Festival de 1985, apenas siete años antes de su muerte.









Astor Piazzolla Y Su Quinteto Tango Nuevo
North Sea Jazz Festival
PWA Haal, Den Haag, Paises Bajos
12 de Julio de 1985


18 ago. 2011

La posibilidad del milagro

Hace unos días publiqué la traducción de una entrevista de Cormac McCarthy. En cierta parte de la entrevista McCarthy dice: “En los últimos años sólo he tenido deseos de trabajar y de estar con mi hijo. Oigo que la gente se va de vacaciones y pienso: ¿de vacaciones? No tengo ningún deseo de viajar. Mi día perfecto es cuando me puedo sentar en una habitación con unas cuartillas en blanco… Todo lo demás es una pérdida de tiempo.” Y dice además: “Cualquier cosa que no ocupa años de tu vida ni te lleva a pensar en el suicidio no es algo que merezca la pena hacer.”
Traduje estas frases -que a quienes puedan aconsejo leer en inglés, nunca me fiaría de una traducción mía-, y me preguntaba cómo era posible que ciertos sentimientos pudieran reproducirse de manera tan exacta en dos personas con ningún punto de unión geográfico, cultural ni social, cómo se podía explicar que un hombre con todo el talento, la experiencia y la genialidad de McCarthy sirviera de voz pausada a lo que un tipo de 40 años, taciturno y mediocre, pensaba en aquel mismo momento o quince minutos atrás, que viene a ser lo mismo. Ahora que sé cómo se dice, me anoto a la frase: en el último año sólo he tenido deseos de escribir y de estar con mis hijos. Mi día perfecto es cuando puedo sentarme en una habitación con unas cuartillas en blanco; y, cualquier cosa que no ocupa años de tu vida, que no te hace sufrir, maldecir, llorar, patear, escupir al espejo donde se ve tu imagen, que no te lleve incluso a pensar en el suicidio, no es algo que merezca la pena.

foto de Osbel Concepcion Padron

No vale la pena. Lo otro es engañarse e intentar engañar a los demás, cosa que no siempre se consigue y que termina resultando demasiado escabroso, y malgastando demasiado tiempo y demasiadas  fuerzas. Todo lo que no sea ser consecuente con uno mismo es un descalabro personal. Aún cuando uno mire dentro y se dé cuenta de la cantidad de mierda que hay allí. Hay que ser consecuente, fundamentalmente con la mierda.
Hoy, después de casi nueve años en el exilio, conservo los mismos amigos que tenía cuando salí de Cuba. Les sigo siendo fiel, a mi manera, casi en la intimidad. Les perdono todo y espero reciprocidad. A la breve lista no he añadido siquiera uno, lo que hace de mí un antisocial inadaptado que raya la patología. Si yo fuera otro, me aconsejaría ir al psicólogo.
Casi nueve años que ando con este cartelito de emigrante. He andado calles de España, he visto cadáveres en Córdoba, cadáveres en Alicante, en Barcelona y muchos en Madrid. Esta tierra es un cementerio de escritores cubanos. Andamos  por ahí mostrando glorias pasadas, glorias por venir, firmando artículos, blogs, algunos hasta han podido festejar su nombre impreso. Hay muertos disidentes, muertos traductores, muertos que bailan salsa, muertos que buscan un amante en Sitges, muertos empresarios, muertos de campo y muertos de ciudad, muertos borrachos, muertos buenistas, muertos calculadores, muertos que se convierten al islam o al judaísmo, muertos que han descubierto la pornografía gratuita en internet, muertos que quieren aparentar que están vivos, muertos que logran incluso mezclarse con los vivos y pasar el día con ellos y reírse con ellos y creer incluso que se entienden con ellos. Amigos, lamento decirlo: estamos todos muertos, somos una inmensa banda de cadáveres pululando por tierras peninsulares y esperando un milagro.
Y si  cabe la posibilidad del milagro, no se llama Alfaguara ni Planeta ni Anagrama, no está en las revistuchas o los blogs en los que nos afanamos vanamente –una revista es sólo una justificación para lograr subvenciones; un blog es la manera de recordarnos que existimos, el único blog excusable es el de la anciana que publica sus recetas de cocina, el resto son una prueba de la rendición. El único milagro posible es quitarnos la chaqueta, remangarnos la camisa, encerrarnos en una habitación con un buen montón de cuartillas y escribir.

11 ago. 2011

Todos hablan de lo mismo (o: Fire a la caldosa)

Sí, todos hablamos de lo mismo.

El asunto será importante, digo yo. Las noticias, también, se ponen de moda. 

¿Quién se acuerda hoy de Túnez? ¿Qué pasó en Túnez? ¿Se detuvieron las protestas? ¿Se conformaron con los cambios de gobierno? ¿Etcétera? 

Preferimos comentar lo obvio y hacer cábalas. Nos encanta ésto de las cábalas. ¿La revuelta se contagiará al resto de países de la zona, del continente? ¿Llegará a China, al mundo? ¿Es ésta la verdadera y total revolución del ploretariado que avizoraban los comunistas? 

Es importante mencionar cualquier posibilidad para poder reclamar llegado el momento: ya lo había dicho yo; o algo parecido. 

De momento lo que se puede ir afirmando es que las protestas están ocurriendo y amenazan a los países menos "políticamente islamistas". Y aquí mi cábala, acaso: si las revueltas dieran paso a revoluciones y ellas a cambios en los modelos políticos, mucho me temo que no serán cambios hacia la democracia sino hacia estados con más similitud a Irán que a los estados llamados occidentales.

Lo que resulta evidente es que nuestras sociedades se aburren a pesar de las crisis, las cifras de parados y los planes de contención del déficit. Esto de ver las noticias de Egipto es un buen entretenimiento, nos recuerda que una vez tuvimos aquello que se dio a llamar capacidad de asombro: Sí, a apesar de todo hay cosas que nos asombran: algún terremoto, algún minero atrapado, alguna revuelta -si es con fuego y muertos, mejor.



Post datum:

Me acabo de enterar de algunas iniciativas que piden a los cubanos de la isla una revuelta similar a las de Túnez y Egipto -tenemos esta virtud los cubanos, fuera del agua somos los mejores nadadores del mundo. He llamado a mis primos en Cuba interesándome por la situación y me han dicho que lo único que revuelven son las fichas del dominó, están con la botellita de ron que habían reservado para el domingo, eso otro de lo que les hablo habrá que dejarlo para otro día, no nos compliques la tarde, compadre. ¿Fuego? Bueno, estamos haciendo una caldosa en el patio...