27 oct. 2011

Escribir

Actualmente se suele escribir mucho más de lo que se lee. Blogs, tweets, notas de facebook, comentarios a las noticias de los periódicos, comentarios a los comentarios, cuentos, mini y micro relatos, poesía y poemitas, teorías de la conspiración, historias de vampiros y de templarios, autoayuda recomendada por otros… La gente ha descubierto que tiene necesidad de “expresarse”, aún cuando saben que los demás también la tienen y dedicarán más tiempo a ello que a saber qué piensa el resto, o simplemente a obtener un mínimo de instrucción. Internet ha otorgado el don del habla, nosotros hemos renunciado al de escuchar.

También ocurre esto a muchos de quienes se titulan escritores y que a esta altura deberían haber sacado una cuenta sencilla: con celosa dedicación, mucha suerte y más talento, podrían terminar un libro medianamente potable tras haberse leído, pongamos, diez mil libros, o así. Si el talento escasea y la suerte es esquiva, las matemáticas aconsejan algún grado exponencial de dos cifras, por lo menos.

Nos repetimos como tartamudos nerviosos. Copiamos sin descanso, en conciencia o sin saberlo. Descubrimos lo evidente y nos quedamos tan tranquilos, admirándonos si tenemos algún espejo cerca.

¿Acaso no será el momento oportuno para que dejemos de escribir? ¿Acaso no habrá suficiente literatura escrita ya como para que podamos dedicar toda la vida al diván, las gafas graduadas y ese sentimiento de que los mundos confluyen allí, en tu salón?

Hay quien opina que esta cuestión del todo gratis los peer to peer y las descargas acabará con los creadores. Si esto ocurriera -no ocurrirá, hay un montón de gente por ahí que necesita alimentar su ego-, no estaría del todo mal.

20 oct. 2011

Alfajores y canistel

En ciertas zonas de la parte más occidental de la isla de Cuba, entre lo que los lugareños llaman "mogotes", en pequeños valles sin notoriedad, entre el verdor exuberante y la humedad que se te suelda a la piel; allí, la tierra es roja.

Allí no saben los que es el mate, ni la pascualina, ni la pastafrola; no saben lo que es un alfajor de maicena, una media luna o la caña legui; ni por asomo han oído hablar de galletitas de agua, del chimichurri o de tortas fritas; ni de palta, dulce de leche, polenta.

Entonces, ¿cómo es posible que una persona que ha tenido en sus manos esa tierra roja donde nacen cosas que se llaman malanga, yuca, aguacate, mango, canistel, donde las otras cosas, las de allende el mar, no existen, siquiera se imaginan o se sueñan, cómo es posible, pregunto, que cada vez que esa persona de la parte más occidental de la isla de Cuba tiene frente a él un mate, un alfajor, un asado, cada vez que escucha a Goyeneche o lee a Sábato, cada vez que descubre una frase, pongamos: “oíd mortales el grito sagrado”, sienta cierto temblor emocionado, piense en todas las historias que ha olvidado, los lugares que no ha pisado, los días que no ha vivido?

13 oct. 2011

Por qué es como es (y no de otras miles de maneras posibles)


Porque es bisnieto de Pancho el burro, isleño afamado en su zona por bruto, tacaño y mala persona, que salió por primera vez de su exilio en los alrededores de Sumidero para ir a ver a su nieto preferido que parecía que se moría y una semana después quien se murió fue él.

Porque vio a su bisabuela perdida en la ceguera y el desconcierto el día que escuchó su voz grabada por un aparato junto a a un río que meses después se llevaría su paraíso y su decencia.

Porque es nieto de un hombre sin padre que tocaba las maracas en un combito desavenido y hacía de barbero a domicilio; que andaba en una yegua flaca y enana haciendo kilómetros para encontrar un  pelaje demasiado crecido y, mientras tanto, sus hijos festejaban cuando en la mesa servían sopa y boniatos hervidos.

Porque su padre mató perros, limpió cloacas, levantó paredes, casas, edificios, industrias. Porque su madre le enseñaba a los niños las efemérides del día en la pizarra: un día como hoy... 
Porque se fue de casa con doce años a hacerse mayor demasiado pronto y con muy poco entrenamiento en el asunto; esa cuestión de la supervivencia...

Porque le dio por leer y ha sido la acción a la que más tiempo he dedicado en su vida y con la que más ha disfrutado.

Porque tuvo amigos que hubiesen dado la vida por él -y créanme que no exagero-, porque tuvo amigos que le salvaron la vida, porque tuvo amigos a quienes se las salvó.

Porque sueña cosas que no puede ni quiere contar.

Porque ha sabido lo que es que le partan la cara a puñetazos, porque sabe lo que es partirle la cara a alguien.
Porque ha aprendido de lo que es capaz la gente en ciertos momentos de su vida.
Porque ha aprendido a no subestimar ni sobrestimar a nadie, en ningún aspecto.

Porque ha visto cosas.

Porque sabe de lo que es capaz y se entrenó para no rebasar ciertos límites de sus iras.

Porque, sencillamente, sabe de lo que es capaz.

Porque ha llegado entender ciertos mecanismos humanos que quisiera no haber llegado nunca a comprender.

Porque no sabe quién es, ni de dónde viene ni adónde va.

Porque no le quedan razones ni certezas.

Cosas así...

6 oct. 2011

La noticia detrás de la anécdota

Ocurre a veces que nos topamos con información que nos parece sorprendente. Algo inusual, capaz de hacernos felices o infelices por un rato -suele ser el lapso que duran ambas emociones, después regresamos a la infecta cotidianeidad. La nueva era que parece haber comenzado con el siglo está revirtiendo muchos órdenes, sociales, políticos y, fundamentalmente, mentales. Las cosas ya no son como solían ser y cada día nos demuestra el triunfo de la idea, de la creatividad que roza en ocasiones la inverosimilitud.
Me ha llegado un enlace al siguiente video:



Uno lo ve y piensa que es algo hermoso, ¿no? Nos ayuda esa cancioncilla de fondo repitiendo: I want to change the world.  Le entran a uno ganas de buscar a Lucas y, cuando menos, darle un abrazo, decirle tío que idea más buena has tenido, la pasta que te debes haber gastado, y la calidad del video, es perfecto, anda que te invito a unas cañas. Es lo menos que se puede hacer.

Sin embargo, tengo la mala costumbre de hurgar detrás de las anécdotas, como ese niño que no para de rascarse  la herida aunque los padres le hayan pedido cientos de veces que no se toque, así no te va a sanar nunca. Y aunque sepa que por norma general ese hurgar va a conducir únicamente a decepciones, insisto en ello, como si necesitara decepcionarme, avalar siempre esa parte doliente que acompaña a casi todas las cosas.

Pues bien, hurgo: el video anterior es apenas un campaña publicitaria de Atrapalo.com, una empresa dedicada a la venta de entradas para espectáculos, cine, teatro, entre otros servicios. Lo relata un creativo de la empresa de publicidad: "Lucas es un brasileño que vivía en Barcelona. Para despedirse, tuvo una maravillosa idea: soltar media docena de globos con entradas para una obra de teatro, agradeciendo así los buenos momentos que pasó en la ciudad. Era una idea perfecta para Atrapalo.com, uno de nuestros clientes. Así que le propusimos rodar el vídeo y facilitarle cientos de globos para que pudiera despedirse a lo grande de toda la ciudad. Por primera vez, trabajamos una idea que no era nuestra, sino de Lucas, que es quien la firma. Y Atrapalo.com invirtió en un proyecto que no era suyo, sino de Lucas, que es quien lo firma... Algunos usuarios comentan que no saben si es publicidad; unos pocos dicen que si esto es publicidad, ya no les gusta –tal vez sea muestra del odio que el marketing ha despertado en ellos durante tantos años de mal comportamiento-; y la mayoría, afortunadamente, admite que sea o no publicidad, les encanta."